La lámpara se ha llamado Volée porque se enciende con un gesto que evoca el tenis: un simple movimiento de la mano bajo la cabeza del aparato activa un dispositivo electrónico que enciende y apaga la lámpara sin necesidad de tocarla. Además, un sensor táctil situado en la parte superior del cabezal permite regular la potencia luminosa en cuatro niveles de intensidad: 0%, 40%, 60% o 100%. Por último, un sistema Time Out apaga automáticamente la lámpara tras 5 horas de funcionamiento.