El diseño de la sombrilla D200 Plage está grabado en el inconsciente colectivo. Décadas después, sigue mostrando con orgullo su elegante silueta, con solapas, flecos o trenzas. Como una de las magdalenas de Proust, reaviva los recuerdos felices de la infancia con la familia y los amigos, y aporta un soplo de aire fresco y buen humor a sus espacios exteriores junto al mar.