La alfombra Pinocho toma su nombre de un dulce danés: bolas de regaliz de colores recubiertas de azúcar. Hechas a mano en Nepal con métodos artesanales tradicionales, las bolas de fieltro de vivos colores se enrollan individualmente, se ensartan en un cordón y se cosen para formar una alfombra circular ideal para alegrar cualquier espacio interior.